Existe la Permanent International Association of Navigation Congresses (PIANC) que, en función de la experiencia y por su especialidad, hace recomendaciones de como debe diseñarse un canal para una navegación segura.
El canal Magdalena ha sido diseñado con un ancho de solera de 150 m, taludes 1:8 y profundidad de 36 pies (11m). ¿Qué significan éstos números?
El ancho de solera es el tramo horizontal que conforma la parte mas profunda del canal y por donde deben ir navegando los buques para tener las garantías de profundidad. Por su parte los taludes son las “paredes” del canal que se desarrollan inclinadas con una relación de un desplazamiento lateral de una cantidad de metros por cada metro de profundidad que se pierde.
Para el caso concreto, con taludes 1:8, se entiende que por cada 8 metros que uno se aleja del borde de la solera (o talón del talud) se pierde 1 metro de profundidad.
En el caso del canal Magdalena, la profundidad natural promedio en el área es de 5 metros y el canal debe llegar a 11 metros de profundidad, por ello, si por cada metro que se “baja” hay que desplazarse 8 metros lateralmente.
Mejor es verlo en un gráfico (la escala vertical y horizontal no es la misma):
Se puede pensar en una analogía de un canal y sus taludes. Seguramente habrá hecho una canaleta en la playa con la intención de que el agua llegue al pozo hecho en la arena. A medida que corría el agua por la canaleta las paredes, o taludes, se iban cayendo erosionados por el movimiento del agua. Bien, algo similar sucede (por supuesto a otro ritmo) con los taludes cuando son muy verticales y distinto es cuando son mas estables, mas suavizados, digamos 1:20, que quiere decir que se pierde un metro de profundidad por cada 20 metros que uno se desplaza lateralmente.
¿Qué puede significar esto? Que si se proyecta con taludes muy “verticales”, se irán desmoronando muy fuertemente, en los primeros años, hasta que naturalmente alcancen estabilidad. Por esto se puede pensar que luego de la apertura existan costos de mantenimiento superiores a los previstos.
Otro tema a tener presente es el ancho del canal. El PIANC recomienda para un canal previsto para el tipo de buque que se ha pensado (335 m de eslora y 48 m de manga) un ancho de solera de 144 m… para un canal de una sola vía mientras que el Magdalena está pensado para doble vía, es decir el paso simultáneo de dos buques de las dimensiones citadas.
Hay casos testigo de zonas de cruce en canales de una sola vía. En esas zonas se prevé el paso de dos buques que navegan en sentido contrario. En el caso del canal Punta Indio las zonas de cruce están diseñadas con 160 m de ancho de solera (y los taludes de hoy en día, en buenas condiciones de equilibrio, tienen una relación 1:20 o más). Claro que ese canal está pensado para buques de 245 m de eslora y 32 m de manga, es decir buques de menor dimensión que los previstos para el Magdalena. Otro caso testigo es el del canal Martín García que tiene zona de cruce, en un tramo alineado a la corriente, de 178 m de ancho para buques del mismo tamaño que el Punta Indio.
Un punto adicional y simple. Quien ha viajado en automóvil en una ruta ha sentido los movimientos bruscos cuando por la contramano avanza un camión o un ómnibus de larga distancia. Ni hablar cuando cruzan dos ómnibus. Hay movimientos que alejan a los vehículos en primer lugar y se acercan cuando termina el paso. Eso también sucede con los buques aunque por suerte tenemos muy buenos prácticos en el Río de la Plata.
Y para saberlo, esos monstruos que se ven navegar por el Río y tienen dos y tres cuadras de largo pueden navegar, calando 34 pies * (10,40m desde la superficie del agua hasta el fondo (quilla) del buque), con 60 cm de agua bajo la quilla según las normas locales. Dicho de otro modo, 60 cm entre el fondo del barco y el lecho del río. Extienda un brazo y la distancia desde su hombro hasta la punta del dedo mayor es superior a ese valor. Con taludes 1:8, por cada 4 metros que uno se aleja del borde de la solera pierde 50 cm de profundidad, muy cerca de tocar el fondo (los mismos buques hacen tareas de dragado con sus hélices al remover sedimento por el flujo de agua que sale de ellas). Sin duda otro problema de los taludes empinados.
Se ha modelizado el canal y realizado pruebas de navegación simuladas que han resultado satisfactorias. Pero el mundo real muchas veces es muy distinto al virtual...
Les dejo un link a un video del canal Charly Alfa en YouTube, verán una agradable navegación en una apacible tarde de otoño. Observen los cambios de rumbo del buque en relación a la estela del que viene en sentido contrario (vuelta encontrada), la ubicación de las boyas que están donde termina cada talud y recuerden que deben navegar por la solera. Un buque no responde como un auto, no dobla igual, no frena inmediatamente, necesita velocidad para tener gobierno. Luego sumen noche, viento, tal vez neblina... sin duda no es fácil. Video en https://youtu.be/e6ZfC_Zw_zo. Y también https://youtu.be/ohN4F_1Gikg
Se escuchan explicaciones. Es un blog abierto.
* Punto 2 del Anexo 1 de la Ordenanza N°4-18 de la Dirección de Policía de Seguridad de la Navegación (DPSN) de la Prefectura Naval Argentina

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